
Javier Francisco Raposo: «El verdadero éxito de una ciudad dependerá de su capacidad para generar comunidad»
Director de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM), Javier Francisco Raposo Grau reflexiona sobre arquitectura, sostenibilidad, talento español y las ciudades del futuro. Una conversación que adquiere una dimensión especial al hablar de Larimar City & Resort y de Juan Andrés Romero, antiguo alumno de la UPM (Universidad Politécnica de Madrid, España).
Hay proyectos que nacen para construir edificios y otros que aspiran a construir ciudad. Y esa diferencia obliga a mirar la arquitectura desde una perspectiva mucho más amplia: territorio, sostenibilidad, calidad de vida, identidad, innovación y, sobre todo, personas.
En Larimar City & Resort esa reflexión adquiere una dimensión especialmente significativa. Planificar una ciudad desde su origen supone pensar no solo en cómo queremos construir hoy, sino también en cómo queremos vivir mañana.
Conversamos con Javier Francisco Raposo Grau, catedrático y director de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM), sobre las ciudades del futuro, el talento español y los nuevos modelos urbanos. Una conversación que nos acerca también a Larimar City y a la trayectoria de Juan Andrés Romero, antiguo alumno de la ETSAM y hoy al frente de uno de los grandes proyectos de transformación urbana del Caribe.
La arquitectura tiene la capacidad de transformar territorios y mejorar la vida de las personas. Desde su experiencia, ¿qué elementos debe reunir un proyecto para considerarse realmente exitoso?
Un proyecto es verdaderamente exitoso cuando trasciende sus límites físicos y genera un impacto positivo y duradero en la vida de las personas y en el territorio donde se implanta. La calidad arquitectónica es importante, pero por sí sola no garantiza el éxito. Un buen proyecto debe responder a necesidades reales, integrarse adecuadamente en su contexto, respetar los valores culturales y ambientales del lugar y aportar soluciones que mejoren la experiencia cotidiana de quienes lo utilizan y habitan.
Considero que los proyectos más valiosos son aquellos que consiguen generar beneficios que van más allá de la propia intervención arquitectónica. Proyectos que impulsan la actividad económica, favorecen la cohesión social, mejoran el espacio público, atraen nuevas oportunidades y contribuyen a reforzar la identidad de los lugares en los que se desarrollan. La arquitectura alcanza su máxima expresión cuando se convierte en un instrumento al servicio del progreso colectivo y de la mejora de la calidad de vida.
La sostenibilidad se ha convertido en un concepto imprescindible, aunque a veces se utiliza de forma superficial. ¿Qué características debe cumplir un proyecto para ser verdaderamente sostenible?
La sostenibilidad debe entenderse como un compromiso integral y no como un simple conjunto de soluciones tecnológicas o certificaciones ambientales de carácter normativo. Se trata de una manera de concebir la arquitectura y el urbanismo que considera de forma simultánea las dimensiones ambiental, social y económica de cada intervención, evaluando no solo su impacto inmediato, sino también sus consecuencias a largo plazo.
Cuando se trata de nuevos desarrollos urbanos, la sostenibilidad debe estar presente desde el origen, integrando planificación ambiental, eficiencia energética, gestión inteligente de infraestructuras y calidad urbana como elementos inseparables. Ello implica analizar el territorio, sus recursos y sus limitaciones antes de intervenir, promoviendo modelos de crecimiento coherentes con las características ambientales y sociales de cada lugar.
En definitiva, un proyecto es verdaderamente sostenible cuando logra generar valor para la sociedad consumiendo menos recursos, reduciendo su impacto ambiental y manteniendo su utilidad y calidad a lo largo del tiempo. La sostenibilidad no es una condición añadida al proyecto; debe formar parte de su concepción misma y convertirse en uno de los principios que orientan todas las decisiones de diseño, planificación y gestión.
¿Cómo puede la arquitectura contribuir a construir ciudades más resilientes, preparadas para afrontar desafíos como el crecimiento demográfico, el cambio climático o la movilidad del futuro?
La resiliencia urbana depende en gran medida de la capacidad de anticipación. Y esta cuestión está directamente vinculada con la propia esencia de la arquitectura y del urbanismo. Proyectar significa imaginar, proponer y desarrollar respuestas para situaciones que todavía no existen plenamente, pero que condicionarán la forma en que viviremos en el futuro. La arquitectura siempre ha consistido, en gran medida, en anticipar necesidades y preparar los espacios para responder a escenarios cambiantes.
La arquitectura y el urbanismo pueden contribuir decisivamente a esa resiliencia mediante la creación de entornos compactos, mixtos y eficientes, donde vivienda, actividad económica, servicios y espacio público mantengan relaciones equilibradas. La movilidad sostenible, la infraestructura verde, la gestión responsable del agua, la eficiencia energética y las estrategias de adaptación climática deben entenderse como elementos integrados de un mismo modelo urbano y no como actuaciones independientes.
La contribución más importante de la arquitectura a la resiliencia urbana consiste en ayudar a construir ciudades preparadas para el futuro sin renunciar a su identidad. Ciudades capaces de responder a los desafíos ambientales, sociales y económicos con inteligencia, anticipación y equilibrio, garantizando al mismo tiempo el bienestar de quienes las habitan y la sostenibilidad de su desarrollo a largo plazo.
En muchas ocasiones hablamos de edificios, pero quizá el verdadero reto sea diseñar para las personas. ¿Qué papel juega hoy el factor humano en la arquitectura y el urbanismo contemporáneos?
El factor humano debe situarse siempre en el centro de cualquier proyecto arquitectónico y urbano. Los edificios y las ciudades solo adquieren sentido en la medida en que sirven a las personas y contribuyen a mejorar su calidad de vida. La arquitectura no consiste únicamente en construir espacios físicos, sino en crear escenarios para la vida cotidiana, para el encuentro, el aprendizaje, el trabajo, la cultura y la convivencia.
Por ello, el gran reto del urbanismo contemporáneo consiste en diseñar ciudades que no solo sean eficientes y sostenibles, sino también capaces de generar bienestar, fortalecer los vínculos sociales y ofrecer oportunidades para todos. En última instancia, el éxito de la arquitectura no se mide únicamente por la calidad de los edificios que construye, sino por la calidad de vida que es capaz de proporcionar a las personas que los habitan.
¿Cuáles son las principales tendencias que están definiendo el diseño urbano y residencial a nivel internacional?
Actualmente observamos varias tendencias convergentes. Entre ellas destacan la ciudad de proximidad, la regeneración urbana, la descarbonización de la edificación, la integración de infraestructuras verdes, la movilidad sostenible y la digitalización de la gestión urbana. Al mismo tiempo, existe una creciente sensibilidad hacia la preservación de la identidad local y la recuperación del patrimonio arquitectónico y urbano, elementos fundamentales para evitar la homogeneización de nuestras ciudades.
También adquieren una relevancia creciente los modelos de smart city, entendidos no como una mera incorporación de tecnología al entorno urbano, sino como una estrategia integral orientada a mejorar la eficiencia de los servicios, optimizar el uso de los recursos y elevar la calidad de vida de los ciudadanos. Su objetivo es favorecer una gestión más inteligente y sostenible de la ciudad, fortaleciendo la relación entre las personas, las instituciones, la tecnología y el medio ambiente, y promoviendo un equilibrio más eficiente entre todos estos elementos.
España ha sido históricamente una referencia mundial en arquitectura, urbanismo e ingeniería. ¿Qué distingue al talento español y por qué continúa siendo tan demandado en mercados internacionales, especialmente en Latinoamérica?
España ha desarrollado una sólida tradición arquitectónica y urbanística que se distingue por su capacidad para combinar creatividad, rigor técnico, innovación e investigación con una especial sensibilidad hacia los valores históricos, culturales y sociales de cada contexto. Esta trayectoria, construida a lo largo de décadas de práctica profesional, docencia y producción intelectual, ha dado lugar a una arquitectura reconocida internacionalmente por su calidad, su capacidad de adaptación y su compromiso con los retos contemporáneos.
En el caso de Latinoamérica, además, existen profundos vínculos históricos, culturales y lingüísticos que favorecen el diálogo, la cooperación y el intercambio de conocimiento. Esta cercanía facilita la comprensión de problemáticas compartidas y contribuye a desarrollar soluciones adaptadas a las realidades locales, desde una base común de entendimiento y colaboración.
Larimar City & Resort plantea el desarrollo de una ciudad planificada desde cero en República Dominicana. ¿Conocía el proyecto? ¿Qué aspectos le resultan más interesantes desde el punto de vista urbanístico y arquitectónico?
He tenido ocasión de conocer la filosofía general del proyecto y considero especialmente interesante la oportunidad que ofrece de planificar una ciudad de manera integral desde sus etapas iniciales. Son pocas las ocasiones en las que puede abordarse un desarrollo urbano con una visión global, definiendo desde el principio la relación entre los espacios residenciales, las actividades económicas, las infraestructuras, los equipamientos, las zonas verdes y los sistemas de movilidad. Esta circunstancia permite establecer unas bases más coherentes para el crecimiento futuro y evitar muchos de los problemas derivados de procesos urbanos fragmentados o desarrollados de forma sucesiva y descoordinada.
Desde el punto de vista urbanístico, resulta especialmente relevante la posibilidad de incorporar desde el origen criterios avanzados de sostenibilidad, eficiencia energética, gestión responsable del agua, movilidad sostenible, conectividad digital e integración del paisaje como parte esencial de la estructura urbana. Asimismo, la planificación anticipada facilita la creación de espacios públicos de calidad, capaces de favorecer la convivencia, la actividad social y la construcción de una identidad colectiva, aspectos fundamentales para el éxito de cualquier proyecto urbano a largo plazo.
Desde una perspectiva arquitectónica, también resulta interesante la oportunidad de desarrollar una propuesta coherente en la que la arquitectura, el urbanismo y el entorno natural formen parte de una misma visión. La calidad de los espacios construidos, la adecuación al clima local, la relación con el paisaje y la capacidad de generar entornos habitables y atractivos para las personas deben constituir elementos centrales de cualquier proyecto de estas características.
El verdadero éxito de una ciudad no dependerá únicamente de la tecnología, de la calidad de sus infraestructuras o de la excelencia de su planificación. Las ciudades son, ante todo, espacios de convivencia humana. Por ello, su capacidad para generar comunidad, arraigo social y vínculos duraderos entre sus habitantes será siempre el factor determinante de su consolidación y permanencia en el tiempo. Las ciudades más valiosas son aquellas que consiguen combinar innovación, sostenibilidad y calidad de vida con una profunda comprensión de la cultura, las necesidades sociales y las características del territorio en el que se desarrollan.
Proyectos como Larimar City & Resort representan una oportunidad especialmente interesante para reflexionar sobre cómo queremos construir las ciudades del futuro: ciudades capaces de integrar desarrollo económico, calidad urbana, respeto ambiental y cohesión social en un mismo modelo de crecimiento. Ese equilibrio es, en última instancia, el gran reto y también la gran responsabilidad de quienes participan en su planificación y desarrollo.
Como responsable de una de las escuelas de arquitectura más prestigiosas de España, ¿cómo valora que antiguos alumnos estén liderando proyectos de transformación territorial de esta escala en mercados internacionales?
Es una enorme satisfacción para cualquier institución académica ver cómo sus antiguos alumnos asumen posiciones de liderazgo y participan en proyectos de transformación territorial de gran relevancia en distintos países. La Universidad Politécnica de Madrid, y la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid (ETSAM) de la que soy director, tienen como misión formar profesionales capaces de afrontar desafíos complejos, generar conocimiento y aportar soluciones a las necesidades de la sociedad.
En el ámbito internacional, además, estos profesionales se convierten en auténticos embajadores del conocimiento, de la capacidad técnica y de la cultura arquitectónica desarrollada en nuestras escuelas. Su trabajo contribuye a fortalecer los vínculos entre países, favorece el intercambio de experiencias y demuestra que la arquitectura española cuenta con profesionales preparados para intervenir con solvencia en proyectos de gran complejidad y responsabilidad.
Desde la universidad, contemplamos estos logros con orgullo, pero también como una responsabilidad. Son la mejor prueba de que la formación, la investigación y la innovación constituyen herramientas fundamentales para transformar positivamente los territorios y mejorar la vida de las personas.
Juan Andrés Romero cursó sus estudios en esta facultad y hoy lidera uno de los desarrollos urbanos más ambiciosos del Caribe. ¿Qué importancia tiene para una institución académica ver cómo sus egresados proyectan el conocimiento adquirido hacia iniciativas de alcance internacional?
Cuando un antiguo alumno lidera iniciativas de gran complejidad y proyección internacional, como es el caso de Juan Andrés Romero, se pone de manifiesto el valor de una formación que combina conocimientos técnicos, capacidad de análisis, visión estratégica y compromiso con los desafíos contemporáneos. Estos proyectos requieren no solo capacidades de diseño, sino también liderazgo, gestión, comprensión de los procesos urbanos y una visión integral de las transformaciones que experimentan las ciudades y los territorios.
Para una institución académica como la Escuela de Arquitectura de Madrid (ETSAM), y para mí, como profesor y director, resulta especialmente gratificante comprobar que sus egresados son capaces de desenvolverse con éxito en contextos internacionales y de asumir responsabilidades en proyectos de gran escala, contribuyendo a la creación de nuevas oportunidades de desarrollo económico, social y urbano. Su trayectoria demuestra que la formación recibida puede convertirse en una herramienta eficaz para afrontar retos complejos y generar propuestas innovadoras en entornos muy diversos.
Estos casos constituyen una valiosa fuente de inspiración para las nuevas generaciones de estudiantes. Les permiten comprender que la arquitectura y el urbanismo son disciplinas con una enorme capacidad de transformación y que el conocimiento adquirido durante su etapa universitaria puede proyectarse mucho más allá del ámbito local. Ver a antiguos alumnos liderando proyectos de relevancia internacional transmite un mensaje de confianza, esfuerzo y ambición profesional que refuerza el vínculo entre la universidad y sus estudiantes.
Hoy, la ETSAM está representada en todo el mundo por sus antiguos alumnos, que son, sin duda, sus mejores embajadores.
Si tuviera que destacar las cualidades que debe reunir un arquitecto para pasar de diseñar edificios a liderar proyectos capaces de transformar ciudades y generar desarrollo económico, ¿cuáles serían?
Diría que son imprescindibles la visión estratégica, el liderazgo, la capacidad de gestión, la sensibilidad social y ambiental, y una profunda comprensión del territorio. A medida que aumenta la escala de intervención, el arquitecto deja de enfrentarse únicamente al diseño de edificios para asumir la responsabilidad de comprender y coordinar procesos mucho más complejos, en los que intervienen factores económicos, sociales, ambientales, culturales e institucionales.
Transformar ciudades exige ir mucho más allá de la escala del edificio. Supone entender las relaciones que existen entre vivienda, movilidad, actividad económica, espacio público, infraestructuras, sostenibilidad y calidad de vida, así como la manera en que todos estos elementos influyen en el desarrollo equilibrado de un territorio. También requiere la capacidad de anticipar escenarios futuros y de tomar decisiones que generen valor duradero para la sociedad.
Resulta fundamental saber escuchar, dialogar y coordinar equipos multidisciplinares. Las grandes transformaciones urbanas son siempre el resultado de esfuerzos colectivos en los que participan administraciones públicas, empresas, técnicos, inversores y ciudadanos. Por ello, junto al conocimiento técnico, son necesarias habilidades de comunicación, negociación y construcción de consensos.
Quien aspira a liderar proyectos capaces de transformar ciudades debe combinar creatividad y rigor, visión y capacidad de ejecución, innovación y responsabilidad. Debe ser capaz de integrar intereses diversos, construir consensos y orientar los procesos de transformación urbana hacia objetivos compartidos de desarrollo y bienestar colectivo.
Cuando piensa en las ciudades del futuro, ¿qué le gustaría que las próximas generaciones dijeran de los arquitectos y urbanistas que las diseñaron?
Me gustaría que dijeran que fuimos capaces de construir ciudades más humanas, más sostenibles e inclusivas. Que supimos situar a las personas en el centro de nuestras decisiones y que entendimos la ciudad no solo como un espacio físico, sino como el escenario donde se desarrolla la vida colectiva, la convivencia y el progreso de las comunidades.
Que supimos aprovechar las oportunidades de la innovación sin sacrificar la identidad de los lugares ni la riqueza cultural de nuestras comunidades. Que comprendimos que el progreso no consiste en sustituir lo existente, sino en integrar de manera inteligente tradición e innovación, preservando aquellos valores que dan carácter y singularidad a cada ciudad.
Me gustaría también que dijeran que fuimos capaces de equilibrar el crecimiento económico con la preservación de la vida local, de los barrios, del espacio público y de las relaciones humanas que hacen que una ciudad sea verdaderamente un lugar para vivir. Que comprendimos que el éxito de una ciudad no se mide únicamente por sus infraestructuras, su tecnología o sus indicadores económicos, sino también por su capacidad para generar bienestar, oportunidades, cohesión social y sentido de pertenencia.
En definitiva, me gustaría que las próximas generaciones reconocieran que actuamos con responsabilidad, sensibilidad y visión de largo plazo; que fuimos capaces de dejar ciudades mejor preparadas para afrontar los desafíos del futuro, pero también más habitables, más equilibradas y respetuosas con su entorno y con su historia. Si pudiéramos ser recordados de ese modo, significaría que la arquitectura y el urbanismo cumplieron su misión más importante: contribuir a mejorar la vida de las personas y construir un legado positivo y duradero para las generaciones futuras.
Más información sobre la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Madrid: etsamadrid.aq.upm.es

Escrito por
Macarena Perona
Directora de Comunicación
Proyectos destacados
Explora los proyectos residenciales de Larimar City mencionados en este artículo.
Inversión Inteligente
Únete a la primera Smart City del Caribe. Descubre cómo Larimar City redefine el concepto de seguridad y plusvalía en Punta Cana.
Solicitar informaciónMás Artículos

CLERHP lleva el diseño español a Punta Cana con la incorporación de tres nuevas firmas a Larimar City & Resort

CLERHP brings Spanish design to Punta Cana with three new firms joining Larimar City & Resort



